Aunque hasta ahora sólo había rumores de la difícil situación económica por la que atravesaba esta startup norteamericana (de la que se han hecho eco varios usuarios en Twitter), su propio CEO, Lauren Kratz, los ha confirmado, según publica Techcrunch.
El proyecto basado en un negocio de música con licencia Creative Commons busca compradores, después de que fracasara su intento de llegar a un acuerdo con Mangrove Capital Partners, empresa de capital riesgo con sede en Luxemburgo y primer inversor de este servicio. En cualquier caso, y según ha señalado Kratz, existen otras ofertas, aunque no ha desvelado sus nombres. La plataforma, que cuenta con un catálogo de 200.000 piezas, no sólo ofrece música en streaming, sino que también permite descargas, sobre las que ha hecho siempre una encendida defensa frente a sus detractores.
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